El regreso a tierra firme estuvo marcado por dos reacciones que no podían haber sido más opuestas, pintando con claridad los dos mundos que Rebeca y Roberto habitaban.
En la casa de los padres de Beca, la noticia del compromiso desató una fiesta instantánea. La mamá de Rebeca gritó literalmente durante diez minutos seguidos, abrazando a su hija entre lágrimas de pura euforia. Para ella, ver a Beca elegir pasar la vida con el hombre que verdaderamente la hacía feliz, sin importar su dinero ni su