Las puertas de bronce del edificio de FV's Industries se cerraron a sus espaldas, dejando atrás la sofocante atmósfera del piso veinticuatro. Rebeca y Beto caminaron hacia el estacionamiento en un silencio sepulcral, manteniendo una compostura impecable frente a los guardias de seguridad. Pero apenas entraron al auto y cerraron las portezuelas, el aire contenido estalló: ambos soltaron un grito de pura euforia, riendo a carcajadas y abrazándose con la adrenalina a mil por hora. ¡El plan había s