Capitulo 49

La carretera era un borrón de luces rojas y amarillas. Beto conducía fuera de sí, pisando el acelerador a fondo mientras las manos le temblaban sobre el volante. En su cabeza todo era un caos absoluto, un torbellino de preguntas sin respuesta que lo asfixiaban: ¿Por qué Rebeca no me lo dijo? ¿Por qué se lo guardó ocho meses? ¿Cómo pude tratarla como la traté esa noche en el cumpleaños de mi madre? ¿Y si esas fotos... si esas fotos nunca fueron reales?

El arrepentimiento le quemaba el pecho. Dis
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