Elise
Esa noche apenas pude dormir. Alessio vino varias veces a verme y tuvo que abrazarme durante un buen rato para que lograra calmarme un poco.
—No puedo creer que estén aquí —susurré—. No merezco esto.
—Claro que lo mereces —replicó, apretándome con más fuerza—. Y se van a quedar para siempre.
—Lo que no entiendo es cómo me encontraron.
Alessio soltó una risita.
—Bueno, tal vez alguien sabía que vendrían y los trajo.
Elevé el rostro, ahogando un grito. Alessio sonrió con ternura y me be