Elise
Años antes
Andrei, al mutilarme el dedo, no solo me había arrancado una parte del cuerpo, sino también de mi espíritu rebelde, ese que quería ir en contra de las imposiciones. Nunca había estado en contra de las reglas, y jamás me habría molestado seguirlas dentro de una relación, pero una que yo eligiera, una en donde esa persona y yo estableciéramos acuerdos desde nuestras respectivas libertades.
Mi relación con Andrei era una cárcel en la que yo debía acatar todo cuanto me dijeran s