Lo único que Natalia podía percibir en esos instantes era el ruido de los equipos médicos, las enfermeras moviéndose de un lado a otro, y los familiares de los pacientes, ya que su mente estaba totalmente desorientada, todavía no comprendía qué estaba haciendo en ese sitio pendiente de alguien a quien ni siquiera conoce. Hasta que su mirada se dirige a Mateo, que pasa junto a una mujer sin percatarse de que ella estaba presente, y éste se acerca a la recepción.
Sin embargo, antes de dirigirse