Capítulo 31— Nada es lo que parece
Narrador
Al otro día, al amanecer cuando el sol empezaba a aparecer en el cielo, los ojos de Bárbara empezaron a abrirse poco a poco. El simple hecho de abrir los ojos y encontrar a Herodes plácidamente dormido a su lado, la inquietó un poco.
Por lo que había pasado entre ellos tras la fiesta, por lo que le hacía sentir, por lo que era Herodes para ella, o al menos pretendía pensar que lo era.
Tomando asiento sobre la cama, Bárbara permaneció observándolo por un instante, y sonriendo de lado con los ojos aún cerrados, Prat murmuró con voz grave empezando a despertar:
—Voy a desgastarme si sigues mirándome de esa manera.
Desviando la mirada a un lado, Bárbara pretendía fingir que ya no lo miraba, e intentando colocarse de pie pretendía alejarse de él antes de que las cosas se salieran de control de nuevo, pero este tiró de su mano impidiéndole hacerlo:
—¿A dónde vas?
Acercándo a Bárbara a su cuerpo, Herodes la rodeó con su brazo, y quedando estática s