Capítulo 31— Nada es lo que parece
Narrador
Al otro día, al amanecer cuando el sol empezaba a aparecer en el cielo, los ojos de Bárbara empezaron a abrirse poco a poco. El simple hecho de abrir los ojos y encontrar a Herodes plácidamente dormido a su lado, la inquietó un poco.
Por lo que había pasado entre ellos tras la fiesta, por lo que le hacía sentir, por lo que era Herodes para ella, o al menos pretendía pensar que lo era.
Tomando asiento sobre la cama, Bárbara permaneció observándolo por