Capítulo 30 —Perder el control
Narrador
El colchón se hundió levemente cuando Herodes se metió en la cama. Bárbara intentó mantenerse inmóvil, seguir con la farsa de que se encontraba plácidamente dormida, pero apenas su cuerpo sintió el calor del suyo, su respiración se volvió errática.
Él estaba cerca, demasiado cerca. Su piel aún húmeda por la ducha, su perfume envolviéndola, el calor de su cuerpo... El corazón de Bárbara latía con fuerza, casi traicionándola, pero ella se mantuvo quieta.
He