Capítulo 29 —Controlarse
Narrador
Ella lo empujó, muy sutilmente, apenas una presión en el pecho con la palma de la mano, como un recordatorio de dónde estaban. Herodes se separó al instante, respetando el gesto sin una palabra, pero sus ojos no dejaron los de ella. La miró, con esa intensidad muda que no sabía disimular cuando algo le importaba más de lo que debía.
No había más público, no había fiesta; solo ella. Y entonces volvió a besarla. Pero ya no para seguir en el papel de matrimonio f