Capítulo 11— Pobre infeliz
Narrador
—Termina la comida... Aun te falta un poco.
Tomando con su tenedor los restos de comida sobrantes del plato de Bárbara, Herodes se los extendió. Lo poco que había sabido de ella ese día era que no se había alimentado lo suficiente, por lo que de ninguna forma permitiría que se enfermara por no cuidarse.
—Abre la boca... O tendré que obligarte.
Frunciendo el entrecejo de su frente, pareciéndole un tanto extremos los cuidados de Herodes, Bárbara, sin otra salida, tomó un poco de aire y, abriendo su boca, comió lo poco que quedaba de la cena que les habían llevado a su habitación.
—¿Feliz?
Aun masticando la comida en su boca, Bárbara preguntó con una ceja ligeramente elevada, y liberando un poco de aire aliviado de que su agitado día al fin terminara, Herodes se puso de pie.
— Será mejor que te vayas a la cama y dejes de preguntar tonterías.
Notablemente ofendida por sus palabras, Bárbara comenzó a prepararse para dormir finalmente, y al record