Capítulo 10—Negación
Narrador
Removiéndose sobre la cama mientras su cabeza parecía querer estallar, Barbara se percató de que había amanecido. La madrugada anterior había sido de las peores que había pasado desde que había llegado ahí, le costó demasiado conciliar el sueño. Tomando asiento sobre la misma, al ver que en el otro extremo esta se encontraba vacía, libero una bocanada de aire, cuando los recuerdos de lo sucedido llegaron a su mente, y llevando las manos a su rostro se reprendió por dejarse llevar.
Sintiendo cómo su piel reaccionaba al solo recuerdo de las manos de Herodes tocándola, Barbara removió la cabeza pensando que estaba demente al sentir algo así por él, y colocándose de pie se prepararía para desayunar. Sabía que por más que quisiera, quedarse allí y comer en la habitación según las órdenes de su esposo no era posible, y saliendo un instante después aseada y vestida se dispuso a ir al comedor donde posiblemente él la estaría esperando.
Tomando un poco de aire mi