Arianna
Un poco después, Aquiles aminoró la velocidad, maniobrando para estacionar entre un Honda y un Audi aparcados frente al edificio del grupo Carissino. Luego, dejó caer la cabeza contra el volante, mientras intentaba respirar para mantenerse en calma.
Tenía los músculos de las piernas agarrotados y me dolían los brazos, por eso no fui capaz de reaccionar cuando lo vi levantarse de pronto y salir del auto como un huracán.
Él se pasó la mano por el pelo y se paseó de un lado al otro. Al