Arianna
—¿Estás segura de que no quieres compañía? —Ares, se apoyó en la pared junto a la entrada.
Se veía agotado y estaba segura de que si lo dejaba quedarse, no descansaría nada. Se preocupaba demasiado.
—Muy segura, probablemente me quede dormida en cuanto ponga un pie en la habitación —. Una mueca de preocupación, reafirmó mi punto.
—Deberías comer algo —. Se incorporó y estiró el cuello para ver hacia adentro —. No te han dejado la cena.
—Todavía es temprano, y además pedí que suspe