Arianna
Sentía que el rostro me ardía y la sien me palpitaba. Estaba tan confusa y débil, que tuve la urgencia de tomar algo de distancia del caos que era el mundo fuera de las cuatro paredes del tocador de la clínica.
Respire profundamente, en un vago intento por controlarme y me enfoqué en la sensación de alivio que me provocaba saber a Marcos, fuera de mi vida para siempre. Solo me inquietaba que no retirase la denuncia. Aunque intentaba convencerme de que debía mantener la fe.
Ares, creí