Enzo no había perdido el tiempo, apenas había tomado unos minutos para darse una ducha antes de salir con dirección al departamento de Valeria. Había faltado el día anterior, pero pensaba recompensarles por el incidente.
Sin embargo, al llegar a la morada de Valeria y las niñas, se encontró con una desagradable sorpresa.
La puerta se abrió justo cuando su mano se alzaba para tocar.
Un hombre salió del interior en compañía de Valeria; los dos parecían bastante cercanos.
El horror en la expresi