Valeria esperaba ansiosa la confirmación de la visita de Enzo; sin embargo, él no la contactó, poniéndola en un terrible aprieto.
Las niñas no dejaban de preguntar cuándo conocerían a su padre.
—Mami, hoy viene papá, ¿cierto?
—Creo que…
—¿No viene?
La ilusión que parecían tener desapareció de sus angelicales rostros y entonces se sintió desesperada.
Tenía dos opciones, una decirles que sí vendría y confiar en que se aparecería, porque, de lo contrario, el daño sería aún peor. Dos, decirles q