Tan impecable y fría como siempre, Olivia se paró frente a ella. Había optado por usar un vestido negro, como si estuviera asistiendo a un funeral, en lugar de conocer a sus nietas.
—Lo has hecho bien —la felicitó de forma irónica, despertando inmediatamente toda su molestia. Su sola voz era lo suficientemente desagradable como para sacar a relucir su mal humor.
—Dejémonos de sarcasmo y dígame, ¿qué quiere? —le preguntó con impasibilidad tratando de mantener la compostura.
—Halagarte. Has atrap