Tres días habían bastado para recibir la invitación oficial de la inauguración del restaurante de su madre.
El pecho de Valeria estaba a punto de explotar de tanta alegría. Sabía que este había sido un sueño silencioso de su progenitora durante mucho tiempo. Así que se moría de ganas de verla y presenciar su reacción cuando finalmente se volviera realidad. Después de todo, aquello era lo mínimo que podía hacer ahora, que tenía un poco de poder y dinero.
El precio de todo esto no dejaba de rond