Valeria llegó a la mansión con una infinidad de bolsas de compras. Su marido las llevaba por ella, levantando así muchas miradas por parte del personal.
Subieron las escaleras y llegaron a la habitación, una vez en el interior, Valeria le pidió amablemente que las dejara sobre la cama. Esperando así que él cumpliera con esto y se marchara.
Sin embargo, Enzo tenía otros planes. Unos planes que implicaban quedarse, cosa que ella no podía permitir de ninguna manera.
A su memoria llegaron todos