Luego de pasar más de dos horas pensando sin parar en una manera de salir de esa casa sin que nadie la detuviera. Una solución pareció aparecer delante de sus ojos.
Ernesto.
Desde la ventana de su habitación, Valeria observó al hombre aproximarse a su auto. Un lujoso Mercedes. Lleva su traje a medida, perfectamente arreglado, seguramente para asistir a la oficina, como solía hacerlo.
Él era jefe allí, mandaba incluso más que Enzo, así que nadie le impediría que la llevara con él. Solamente ne