Subieron juntos al departamento. Cuando abrió la puerta, notó que las luces estaban completamente apagadas.
—Espera aquí —le dijo a su novio mientras apretaba el interruptor y todo se iluminaba—. Voy a… revisar algo. Ya vuelvo.
Se adentró al lugar buscando ansiosamente por todos los rincones. La cocina, la recámara, el baño… todo estaba vacío. Y las ventanas estaban bien aseguradas, como se había encargado de dejarlas antes de irse.
«No está. No vino», no supo por qué pensó que lo haría. Quizás