Al escuchar la voz de Laura, Zoe se dio sorprendida la vuelta con brusquedad.
—¿No te habías ido? ¿Por qué volviste? —preguntó instintivamente al ver a Laura entrar.
Laura se acercó cuidadosa al escritorio y sacó una microcámara oculta de la maceta:
—¡Volví porque te vi entrar!
—¿Instalaste una cámara en tu propio escritorio? —Zoe miró de reojo a Manuela—. ¿Ves? ¡Te está vigilando! ¡No confía nada en ti!
Manuela rió con sarcasmo:
—Laura puede poner lo que quiera en su escritorio. ¡Deja de inte