—Muy bien, muy bien, ¡envíame el número ahora mismo! —Emiliano colgó emocionado.
Miguel le envió el número que Mario acababa de conseguir. Tras enviarlo, una leve sonrisa se dibujó en sus labios.
Laura, no creo que seas tan despiadada como para ignorar a Emiliano.
En ese momento, recibió una llamada de Gael.
—Señor Soto, tengo una buena noticia y una mala, ¿cuál quiere escuchar primero? —la voz de Gael sonaba entusiasmada, como si hubiera descubierto algo extraordinario.
—La buena —respondió Mig