Laura se mordió con delicadeza el labio antes de responder:
—¿Te parece si te acompaño a almorzar ahora?
Al otro lado del teléfono estaba la madre de Santiago, una noble mujer que le había dado mucho amor en el pasado.
Siempre le había tenido mucho cariño y gratitud. Pero por diversas circunstancias, hacía tiempo que no se comunicaban.
Si ahora la llamaba de repente, tal vez era por algo importante.
—¿Qué te gustaría comer? Haré que reserven una mesa —preguntó con cierta curiosidad Karina en voz