Ajena a los pensamientos de su ex marido, Anya se preparó mentalmente para enfrentar otro almuerzo con Viktor. Katrina la escoltó hasta el auto, donde él los esperaba con una sonrisa que no auguraba nada bueno.
—¿Así que Alexei fue a verte a la oficina? —preguntó casualmente, aunque su tono destilaba veneno— qué interesante...
Anya se apresuró a explicar la situación, temerosa de provocar aún más su ira.
—Solo quería informarme sobre la reunión de inversionistas, nada más.
Viktor entrecerró los