Lo que ninguno sospechaba, era que el tiroteo en el exterior de la mansión era tan solo el inicio de una pesadilla mucho mayor que se cernía sobre ellos. Una tormenta de violencia que haría palidecer a sus peores temores...
En la cabaña de las afueras, Stephanie yacía sobre la cama aún desnuda y cubierta de sudor tras la cruel "sesión privada" que Viktor le había proporcionado. Él también se encontraba exhausto, tendido boca arriba junto a ella mientras su pecho subía y bajaba agitado.
La joven