Viktor regresó a la habitación horas más tarde, encontrando a Anya profundamente dormida en la cama, con el rostro aún marcado por el llanto. Se detuvo un momento a observarla, un destello de algo parecido a la culpa apareció en sus ojos.
Pero rápidamente lo desechó, recordándose a sí mismo que esto era necesario, Anya tenía que aprender a obedecerlo, a ser la esposa perfecta que él merecía. Si para eso debía recurrir a métodos poco ortodoxos... Bueno, el fin justificaba los medios.
Se acercó a