Chris.
Mi ceño se frunció y tensé la mandíbula porque a pesar de que era una buena suma de dinero que nos beneficiaría, no podía aceptar.
—¿Y bien? ¿No dirá nada?
Necesitaba pensarlo, porque en mis planes no estaba acabar con la vida de mi suegro. Toqué mi mentón, sintiéndome contra la espada y la pared.
No. Lilia terminaría odiándome si le quitaba la vida a su padre. Jax había sido tan bueno conmigo cuando era un niño, e hizo lo posible para quedarse con mi custodia, pero lamentablemente no l