Lilia.
Hace cinco años había sido mi boda con Chris. Él se volvió mucho más poderoso de lo que era, pues tenía el dominio completo incluso de la ciudad de Colorado.
Me había reunido con mis padres ese día y llevé a los niños conmigo, Chris decidió quedarse en casa para terminar un trabajo importante.
—¡Mamá, papá! —Los abracé.
Ellos se la pasaban yendo a su isla privada y viniendo de visita cada cierto tiempo.
—Oh, Lilia —soltó la mujer, con una enorme sonrisa—. ¿Qué tenemos aquí?
Se agachó un