Julieta
—¡Juli! ¡Juli! —escuchaba los gritos de Nora detrás de mí mientras bajaba las escaleras corriendo. Parecía un animal escapando; me sentí de nuevo en la Cacería Sagrada. Detrás de mí venían guerreros de la ciudad, iban a detenerme en cualquier momento. Mi cuerpo tenía voluntad propia, mi cerebro se había apagado y había entrado en modo supervivencia. Mi corazón… estaba hecho pedazos.
No había explicación para que un alfa hiciera algo tan horrible. Había escuchado de lobos que rechazaban