Julieta
—¿Segura que te sientes bien? Has estado bastante callada y ni siquiera me has pedido tu computador. Si no te sientes bien, podemos volver —preguntaba Nora mientras me traía de vuelta a mi departamento.
Pero honestamente yo no sabía qué decirle. Era como si todo hubiera vuelto a la normalidad y, a la vez, todo estuviera más raro que nunca. Damián había desaparecido, no había vuelto a mi habitación, ni siquiera se había asomado. Si era posible, no siquiera era mencionado por el resto, c