Ricardo
—Tienes que ganar esto, ¿lo entiendes? Si ganas mañana, tu hermano estaría automáticamente eliminado. No tendría otra oportunidad. Y lo más importante: ¡terminaríamos esta tortura de una vez por todas!— gritaba mi padre camino al bendito reto.
—Querrás decir que la manada quedará en mis manos. Soy el verdadero alfa —respondí.
Él estaba sumamente nervioso desde aquel día en Ciudad Ónix. Iba a ser una simple presentación, el consejo estaba de mi parte y todo marchaba bien. Pero mi plan f