Eva
—¿Cómo que se te escapó, cerebrito? —le preguntaba al Duque mientras corríamos por los callejones de Ciudad Ónix. El collar de rubí ahora estaba en mi bolsillo; parecía latir, como si tuviera vida propia. Un recordatorio de que había alguien allá afuera que me buscaba... y al parecer, no para desearme suerte.
—La vi hablando con un hombre y… ¡se esfumó! —respondía angustiado. Se suponía que todos debíamos vigilarla, pero para ser una humana, era bastante escurridiza.
Cachorrito estaba como