Haciendo un esfuerzo sobrehumano, se levantó y se dirigió al baño para ducharse. Mientras el agua caía sobre ella, Alisson se obligó a pensar con frialdad. No quería ir, pero tampoco podía simplemente desaparecer. Buscó información sobre su lesión, preguntándose si era mejor quedarse en casa o ir a un doctor. Finalmente, decidió que lo más responsable era ir al hospital más cercano para que evaluaran la gravedad del esguince.
A duras penas, apoyándose en las paredes del pasillo y bajando las es