La arrastró hacia la pequeña y oscura sala del cuarto de suministros y archivos que estaba a pocos metros de distancia. Entraron justo a tiempo, y Massimiliano cerró la puerta de un tirón, dejando solo una rendija microscópica para que entrara un hilo de luz.
El espacio era minúsculo. Alisson quedó acorralada entre los altos estantes de carpetas y el cuerpo fornido de Massimiliano. Estaban tan cerca que la oscuridad parecía palpitar. Ella contuvo la respiración, con el corazón completamente pa