Todo el trayecto pareció irreal para Regina. Subir al auto blindado del jefe, sentarse en el asiento trasero mientras él mantenía un silencio pensativo, y finalmente entrar en el complejo de edificios más exclusivo de la ciudad. Cuando el ascensor privado se abrió y la sala principal apareció ante sus ojos, a Regina casi se le cae la mandíbula al suelo. El lujo era tan increíble que se sintió como si hubiera entrado en una película.
Peter se encargó del auto mientras Massimiliano dirigía a Regi