Mirando de nuevo hacia el oleaje del mar que comenzaba a agitarse, Eros sonrió, no debía faltar demasiado hasta tener las cartas necesarias para ganar aquel juego, Fernand Beaumont y Edmond Rohan también caerían, todos serían sumergidos en el mismo abismo en dónde lo habían forzado a vivir a el, y no se detendría hasta conseguirlo, y luego, cuando todos se hallasen en el mismo fango, tomaría a la hermosa Juliette Lambert para el mismo para finalmente dejar todo aquel infierno atrás, el mundo en