Tomando su bolso, y después de vestirse se dirigió hacia la viejo museo, el chofer había elegido un apacible repertorio de melodías de Chopin para el camino, escuchándose entonces el nocturno numero 9 sus pensamientos viajaron a sus memorias más felices de su tierna infancia, la figura de su madre se dibujaba ante ella moviendo sus dedos gráciles y delicados sobre las teclas del viejo piano que tenían en casa, la única que había considerado su hogar, y del la cual, tuvo que salir huyendo cuando