Las calles comenzaban a abarrotarse de autos y personas que presurosos se dirigían hacia sus empleos, sentía una gran envidia de cada uno de ellos, una vida normal, un trabajo normal, algo que aquellos que admiraba añorante desde la ventana del auto, daban por sentado, recordó que un tiempo fue así, su vida era normal, ir al colegio, quejarse de las tareas, llegar a casa para comer una deliciosa comida preparada y servida por su amada madre y repetir la rutina al día siguiente, todo lo daba por