— Bueno, es que, vine aquí después del museo, pero me he quedado dormida en una de las bancas, ahora mismo es que regreso a casa — respondió Juliette con timidez.
En un impulso, Edmond tomo a aquella hermosa mujer y beso sus labios con pasión, con desespero, tomándola entre sus brazos, la arrastro hasta aquella misma solitaria banca donde la joven había estado durmiendo, no había una sola alma en el lugar, no había nadie que mirase, aquella falta que ella estaba usando, facilitaría las cosas, n