— Lo bueno de ser un acaudalado heredero, es que puedo pagarme a los mejores médicos y tratamientos para sanarme. — respondió él completamente indiferente.
Ainara bufó.
— Entonces…tu y Aitana, ¿Qué tanto se amaron?, en nuestra boda casi creí que me dejarías allí botada y correrías tras ella. — cuestionó Ainara deseando saber.
Alejandro dio otra calada de su cigarro.
— Eso no te incumbe, Ainara. Solo tienes que saber que ella fue un amor en mi vida, pero es a ti a quien yo amo, y eres tú a q