— ¿Cómo fue que termine aquí? — se cuestionó a sí misma en voz baja.
— Quizás es porque me encuentras encantador e irresistible señorita Bellucci… — murmuró Fernando.
Dando un pequeño brinco hacia atrás por la sorpresa, Aitana sintió como sus mejillas ardieron. Iba a besarlo y ese hombre estaba despierto.
— Oh dios, ¿Por qué no me dijo que ya había despertado? — Aitana se quejó dando un pequeño golpe en el pecho del rubio.
Fernando dibujó una sonrisa traviesa en sus labios.
— Quizás porque tení