— Padre, lo único en lo que tenía mi esperanza para mantenerme era la herencia de mi abuela, además, ¿Qué es lo que pasará con Canela? Él me fue regalado desde que era solo un potrillo, al menos déjame llevarlo a un rancho en donde puedan cuidarlo. — pidió Aitana.
Ainara soltó una risita de burla. Por supuesto, ya sabía lo que ella había tratado de hacer con su caballo, pero su hermana menor desconocía completamente que su querido Canela se encontraba completamente a salvó gracias a Fernando To