—Tiene amenaza de aborto. — dijo el llamado doctor García, quien le indicaba a Fernando salir de la habitación para atender apropiadamente a su esposa.
Fernando, completamente asustado y desesperado, miró como su esposa aún seguía inconsciente, mientras los doctores intentaban salvarla tanto a ella como a su hijo. Tomando al doctor por los hombros, el rubio tatuado con suplica lo miró a los ojos.
—Por favor, doctor, dígame que ella estará bien…y que mi hijo también podrá estarlo. — suplicó Fern