Estirándose un poco para luego caminar a la parada de autobús, se sorprendió al mirar a Fernando Toledo esperando por ella afuera con un ramo de hortensias algo marchitas.
—¿Fernando?, ¿Qué haces aquí? — cuestionó intrigada.
Fernando sonrió; la había estado durante horas allí mismo, pero escuchó que no saldría en su horario habitual debido a una extraña epidemia entre infantes.
—Bueno, me dijeron que hoy trabajaste el doble de lo normal, así que decidí venir a traerte flores, y también, unas ga