132:

—¿Cómo puedes decir eso? — su voz también fue baja sin perder su gravedad.

Aitana perdió fuerza en el abrazo que Fernando le daba y tragó pesadamente, en ese momento un sollozo quiso escapar, lo detuvo y eso dolió.

Fernando giró la silla y la tomó de la mano para sostenerla, Aitana lo vio desde su mediana altura y él la jaló, la tomó de la cadera y la obligó a subirse a horcajadas sobre él, el sofá los soportó, la luz apagada de esa habitación y el silencio casi total, sumado al suave respirar
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP