Julia se sobresaltó al ver a dos señores Toledo en la sala, por supuesto; se había olvidado por completo del hermano gemelo de su jefe.
— Igual que siempre, Fernando, le quitas lo divertido a la vida, hermano, no te vendría mal ser un poco más rebelde como tu apariencia lo dicta. — dijo el arrogante rubio con un deje de fastidio. —Vine para hablar de algunos asuntos contigo, si tienes tiempo. — respondió Alejandro aun acariciando al gato de Aitana.
Fernando sonrió a Julia.
— Gracias Julia por t