—Gracias. — Aitana caminó hacia el rubio y le extendió el celular.
—Lo apagaremos. — dijo él al tomarlo, y en el acto inhabilitarlo.
—Pero prometí que…
—No hoy. — interrumpió el rubio tatuado que volvía a tomarla de la mano para guiarla
—Ah…sí— confesó divertida y supuso que estaba bien, ya después se volvería a disculpar con Julia, la verdad, ella tampoco quería distracciones, iba a ser egoísta, solo un poquito.
Y así, esa chica de pequeño short blanco y ajustada blusa del mismo tono, se fue g