Fernando se sintió sumamente conmovido por las palabras de su esposa, la tomó entre sus brazos, y apretando entre ambos aquel pequeño trajecito de bebé de hermosas medusas bordadas.
—Entonces…solo hablemos, de cosas bellas. — respondió el tatuado.
Lejos de allí, Marcus se hallaba frente a frente a Augusto, el hombre lo miraba con aquel repudio con el que lo había mirado después de haberse encargado personalmente de arreglar sus asuntos con su ex esposa.
—Cuanto tiempo ha pasado, ¿No lo crees Ma