Mundo ficciónIniciar sesiónActo IV- Decisiones equivocadas (Ery)~
*Hace unas horas*
Tras una desagradable conversación con Freya Belcher, tan solo me resta hacerle creer a las otras ratas que no hay una enorme trampa esperándoles justo detrás de esa madriguera con la que se sienten protegidos llamada “Consejo” donde “Sabios” sale sobrando pues son unos idiotas.
Dejaré que piensen que estoy justo donde me quieren, que obtendrán lo que desean.
Su celebración de victoria no les durará mucho.
Necesito encontrar algo que les incrimine, pero no será fácil. Debido a que los absolví necesitaré algo mucho más grande y pesado para derrumbarles, el verdadero problema es que esos malditos desgraciados son mucho más cuidadosos en no dejar más huellas desde que casi los hago pudrirse en las mazmorras. Probablemente alguien esté cubriendoles la espalda pues no creo que tengan la capacidad de hacerlo por su cuenta.
La pregunta aquí es "¿Quién?" Un topo tan solo sería el vasallo de alguien más, otro canalla es quien debe ser el verdadero estratega. El problema es que entre tantos enemigos que se puede tener desde manadas lejanas hasta los mismos vampiros, incluso las mismas brujas que maldijeron a todo Avery, me es imposible descubrir al posible perpetrador.
'El mensaje que dejaron de atacar a mi madre fue bastante explícito, quizá ellos sean quienes están detrás de todo esto'
Los vampiros no podrían tener tratos con el consejo, para empezar no pueden estar en el mismo lugar que un lobo.
'Tienes razón, además no han atentado de nuevo contra la manada'
Vampiros, brujas e incluso un espía dentro de mi propia manada.
Prácticamente tenemos a todos en contra.
Resignado solo me queda verificar que Cady no esté haciendo algo más drástico pues siempre se le ocurre cada idea repentina, debo estar preparado para evitar que eso implique algo como romper el vínculo. Ella aún conserva un contrato para disolver a una pareja sin consecuencias con la diosa Luna.
¡Es cierto! ¡Debería romper o deshacerme de esa cosa antes de que decida usarla!
Tan pronto como llego a nuestra habitación hago algo que me había prometido no volver a cometer desde que comenzamos ese trato de confianza ella y yo, esculcar entre sus cajones no es correcto pero no puedo permitir que por su inestabilidad emocional acabe por…
En medio de unas hojas donde ha escrito en nuestro idioma “Gale Avery” como si fuera una planilla, mi molestia acaba por desplomarse siendo reemplazada por una sensación amarga. Al igual que yo estuvo practicando, justo después de esa página hay una pequeña nota.
[Querido Alfa, es de mi profundo agrado informarle que por fin será padre. Felicidades]
No satisfecha con su propio esfuerzo lo escribió varias veces mejorando su propia letra.
Acaricio cada letra imaginando su rostro al escribirlo. Siento algo estrujarse en mi interior al pensar en toda la dedicación que puso en esto, sus anhelos secretos, su esperanza que después fue brutalmente arrebatada.
Ver el nombre de Gale hace que me ardan los ojos.
Mi atención se la lleva un fajo de gran grosor donde ha escrito lo que parece una carta que inicia “A mi querido Gale” Apenas puedo leer el inicio de esta cuando el olor a frutos rojos se intensifica, sus pasos son cada vez más cercanos. Rápidamente guardo todo y cierro el cajón.
Lo que sea que le haya sucedido, le ha entusiasmado pues abre la puerta rápidamente. Sus ojos tienen un ligero brillo, como cuando hace planes extraños con resultados divertidos o escribe alguna historia muy corta con finales inesperados.
Ese pequeño brillo y la sonrisa apenas asomándose en sus labios se borran completamente al encontrarse conmigo. Si eso no es suficiente para saber que no deseaba encontrarme aquí, me llama “Ery” mientras camina ignorándome completamente dirigiéndose al cajón.
¿Piensa usar el contrato?
Quizá desista si sabe que haré lo que sea por muy desagradable que sea, soy capaz de ensuciarme las manos por ella y acabar con esas ratas. Solo necesito un poco de tiempo para planearlo. Lo sé, debí hacerlo antes, aún tengo ese trato con Sieg que debo romper a como dé lugar.
No.
Debo respetar los deseos de Cady, todo esto debe ser más difícil para ella, con el nombre de un cachorro que jamás podrá nombrar.
—Aún puedo cancelarlo---
Cady me mira incrédula y con cierta molestia ¡Maldita boca que no sabe quedarse cerrada!
Apenas me responde un "No lo hagas" buscando la salida más cercana, si ella logra cruzar el umbral seguramente irá a un punto sin retorno lo que tenemos.
¡BAM!
Quiero respetar su decisión pero me niego a dejarla ir. Ella jala con todas sus fuerzas, olvida que sin menor esfuerzo puedo evitárselo, he entrenado casi toda mi vida, estos músculos no son algo que adquirí ejercitándome solo seis meses.
Lo intenta un par de veces hasta que resignada emite un sollozo que logra conmovernos a Shawn y a mí.
‘Déjame hablar con ella, Ery’
¡No! ¡Esto es algo que debemos resolver ella y yo como pareja!
Envuelvo con un solo brazo su cuerpo que aproximo hasta acunar su espalda contra mi pecho.
—Gian…
Su sollozo se hace un suspiro silencioso, sus hombros tiemblan y poco a poco voy descubriendo la razón. Está llorando, Cady solo aparenta esa frialdad que ya no puede contener.
Me enamoré de ella sabiendo su lado más problemático, lo testaruda que es cuando tiene una idea en la cabeza. Nada de lo que haga le hará cambiar de opinión a menos que cambie las circunstancias que la han orillado a tomar esa decisión.
Maldición... Tenían que meterse a irrumpir en nuestro paraiso.
¡Los haré pagar, les quitaré todo cuanto puedan usar como arma contra mi pareja! ¡Voy a acecharlos incluso si debo convertirme en sus propias sombras!
No puedo soportar sentir su cuerpo temblar, intenta desesperadamente aparentar una fortaleza que no tiene y eso me hace sentir impotente.
Mi prioridad es Cady, brindarle la seguridad que necesita.
Aunque no tengo nada todavía, puedo pedirle que me espere una semana y sellar esta promesa con mis labios. Por primera vez su beso es salado, maldigo la sensibilidad de mi lengua, porque puedo detectar también su incertidumbre, dolor, resignación y también…
Antes de poder terminar de saborear aquella palabra que deseo escucharle decir desde sus labios, ella aprovecha que me he perdido en esta sensación tan placentera.
—Cuando…será….
Ella apenas y puede gesticular lo que dice, su voz es demasiado baja. Mi respuesta solo hace que enconche su cuerpo y muerda su labio. Aunque es su intención permanecer fuerte, no puede hacerlo. Freya eligió una fecha específica, el festival del aullido. Cady no me dice nada pero sus ojos no pueden ocultar que ya ha contado los días en su cabeza para saber que ese evento está demasiado cerca.
Una semana, la loca con lo astuta que es eligió una fecha importante para un anuncio importante como si fuera la respuesta a las plegarias de la manada.
Por un momento el silencio de Cady así como sus lágrimas cayendo una tras otra me dan algo de esperanza, si ella no quiere no tengo por qué seguir con esto. Si me pide que lo detenga lo haré, no me importa si tengo que tragarme a esos malditos. No haré jamás algo que le cause dolor, encontraremos otra solución---
—Felicidades, Alfa.
Como si hubiera cambiado radicalmente, ella me habla con una fuerte determinación tan firme como su mirada.
Si eso es lo que desea, si le servirá para encontrar otro precepto o sirve para distraer a esos desgraciados, entonces aceptaré el sacrificio hasta que encuentre cómo arreglar esto. Lentamente aparto mi brazo de la puerta y todo obstáculo que le impida alejarse, es inútil irrumpir más en su camino.
Ella no mira atrás, ni siquiera se detiene un poco, rápidamente abre la puerta y sin cerrar detrás de ella, se aleja con pasos apresurados.
Amo a esa mujer. Por ella daría lo que fuera, incluso me entregaría a las fauces de esa loca, da igual si quiero impedirlo. Puedo ir tras ella pero eso sería algo inútil, cuando a mi novia se le ha metido una idea en la cabeza, nada… ni siquiera la diosa Schadenfreude puede cambiarla.
***
Debí perseguirla, aunque fuera algo inútil. Al menos estaría con ella para impedir que cayera.
Nuevamente me equivoqué.
La mano de Cady se siente un poco fría mientras intento calentarla con mis manos y exhalando aire caliente por mi boca. Su tez es más pálida y comienzan a notarse las ojeras que se asoman evidenciando el peso de sus decisiones.
Después de que ella se fue de nuestra habitación volví a abrir su cajón. Quería esconder el contrato y lo que encontré fue una carta dirigida para el cachorro que jamás podremos tener. Leí todo su contenido, fue algo que escribió antes de saber de su condición, cuando aún albergaba la esperanza de ser madre.
Sostengo su mano con mayor fuerza al recordar el contenido.
La puerta se abre sin nadie que pida permiso para entrar, no necesito voltearme para saber quién está aquí caminando sin importarle el ruido que hace al andar.
— ¿Cómo sigue? —Me pregunta fría sin apartar su vista de Cady.
—Yeha dijo que se encuentra bien pero sigue sin despertar.
La esposa de mi Gamma chasquea la lengua, sé por la forma rígida en sus hombros que está molesta. Probablemente esté maldiciéndome desde sus entrañas por fallar en proteger a Cady otra vez.
— Voy a decírselo—Rompo de inmediato el silencio provocando que Hershey voltee a verme y me tome del cuello de la camisa.
— ¡No te atrevas! —Me sacude hasta que aparto su mano con facilidad.
— ¿Dejarás que siga culpándose por algo que todos sabían que nunca hizo? —Gruño.
— ¡¿Crees que Sarah no pensó en hacerlo antes?! —Me reclama— ¡El resultado fue peor! ¡Es por eso que jamás se atrevió a contradecirle cuando Cady Cad perdía repentinamente sus recuerdos!
Sí, eso mismo me dijo mientras Cady estaba inconsciente en la posada. Su abuela Marigold había intentado saber lo que sucedió, al intentar presionar a sus recuerdos Cady no reaccionó como esperaban. Sarah cree que algo más fuerte mantiene sus memorias en ese estado, ya sea un trauma o quizá algo que desea impedir que recuerde, ya sea ella misma o alguna criatura divina.
—No se trata de presionar sus recuerdos, solo le aclararé que el maldito de su padre le hizo creer que---
— ¡¿Crees que eso la hará sentir mejor?! ¡Descubrir lo fácil que le fue manipularla tampoco es algo para enorgullecerse!
— ¡Eso fue porque Sarah y esa anciana le ocultaron la verdad por demasiado tiempo!
— ¡¿Cómo podrían decirle la verdad si hablar de ello solo provocaba que se presionara a recordar?!
Quisiera golpear lo que sea que encuentre cerca, además de que me hará ver mucho peor ante la hermana mayor de mi pareja, el ruido podría irrumpir su sueño.
‘La manera en que discuten y sus molestas voces son suficiente para despertarla’
Preocupado de que esto le haya molestado, reviso a detalle cualquier ápice de incomodidad en su rostro. Sigue dormida, suspiro de alivio.
—Yo cuidaré de ella. No eres necesario aquí, mejor ocupa tu tiempo en preparar tu gran boda con Belcher.
—Atrévete a repetir eso y te voy a---
—Debes tener mucha prisa ¿no? Una semana para comprometerte, ni siquiera ese jefe idiota fue tan imbécil.
Paciencia… Cady se enfadará conmigo si envío a esta hembra tan molesta a una mazmorra.
‘Además de que Stronhold está embarazada’
Entonces que la encierren en un lugar cómodo y que de ahí no salga… No, eso no le agradará, si se entera mi pareja de que nos odiamos mutua y abiertamente su mejor amiga y yo. Conociendo a Cady es capaz de elegir a Sarah y a Hershey antes que a mí o a Eardwulf. Respira hondo, puedes explicarle con mucha paciencia y de manera que incluso esa fiera pueda entender.
—Ese compromiso no se hará, antes de que eso suceda me encargaré de que se anule.
Pensé que al decirle eso se sentiría satisfecha, no lo hizo, de alguna manera terminamos discutiendo hasta que casi pierdo la paciencia.
— ¡Lo dudo mucho! —Se mofa con un gran bufido mientras me señala— ¡Con lo bien que pusiste en su lugar a quienes se supone deberían y por debajo de tu rango, ya me imagino cuando tengas que resistirte a esa rubia despampanante!
— ¡Retira esas palabras, Stronghold!
— ¡Las retiraré cuando tengas los ##$%# que te faltan!
La voz de Cady y su pequeño gruñido como queja mientras acomoda la almohada sobre su cabeza nos hace parar la discusión acalorada que por cierto estuve a punto de ganar.
—Escucha, Hershey Leandersen, esposa de Stronghold… Puede que me detestes---
—No "puede que" te detesto—No necesita gritar para que suene agresiva.
Paso la palma de mi mano por mi cara intentando con todas mis fuerzas controlar mi enojo y respiro hondo.
—Bien, me detestas ¿sabes qué? Yo también te detesto, eres molesta y si no fuera que la mujer que amo te adora ya te habría—Shawn me gruñe advirtiendo que estoy a punto de decir algo que pueda detonar otra pelea—Crees que soy un inútil o un lobo malo que sé yo, no te voy a negar que solo me he ganado esa imagen ¡De acuerdo! Pero lo dije y lo repito cuantas veces sean necesarias hasta que le entre en la cabeza hasta a la hembra más estúpida “nada me importa más que Cady” no necesito probarte nada pero puedes apostar que ese compromiso se anulará antes de que--
—Alfa, ir en contra de los deseos de una Luna es insultar su juicio.
Paciencia… Paciencia…
Con una sonrisa forzada que casi hace temblar a Hershey continúo mi promesa.
—Respeto lo que desea Cady, ellos creen que tienen acorralada a mi pareja, que me tienen en sus manos, les demostraré lo que un Alfa puede hacer para proteger a su Luna sin importar las últimas consecuencias.
Hershey asiente, en su mirada no hay desconfianza pero si conserva su resentimiento hacia mí. Cree que soy la causa de todos los males de quien ella considera su propia hermana menor.
Es la misma que dirigió Sarah a Eardwulf al despedir a Cady en el cementerio.
Desafiante, esperando un solo movimiento en falso para exigir que la deje ir lejos.
Observo una última vez a Cady, pienso en ella, en su dolor, el funeral que no le deseo ni a mi rival, el arrepentimiento de él, sus deseos sin cumplir, las esperanzas rotas.
Al cerrar mis ojos continúan las imágenes de aquella pesadilla, Cady a pesar de verse tranquila en el féretro en realidad había pasado por un gran tormento. Nuevamente abro los ojos, ese temor es el que me da la fuerza y el impulso para dar el paso hacia aquel que tiene la llave.
—Cady Cad es necia, ella está convencida de que no hay otra alternativa.
Es cierto, concuerdo con la hembra histérica lo dificil que es Cady, tambien que por el momento no tenemos alternativa que aceptarlo.
—Esposa de Stronghold, si logras convencerla de que este compromiso no cambia en nada lo que siento por ella, tienes mi palabra de que le daré vacaciones a mi Gamma una vez este asunto termine. Una semana, ni siquiera le hablaré por enlace mental.
—Hecho—Responde de inmediato—Ahora sal, debo cambiar a mi Luna.
—Nada que no haya visto antes---
— ¡Sal de aquí, depravado!—Me grita. Ni siquiera todo ese alboroto logra despertar a mi pareja.
Levanto mis manos en son de paz, sé que ella cuidará bien de Cady. Alcanzo a ver una vez más a mi pareja, Herhsey le ha quitado la almohada dejando ver su rostro. Mis falanges se contraen hasta unirse en un puño. En mi mente se hace un revoltijo con ese sueño, el funeral, todo lo que ella dejó y que no deseo que suceda conmigo.
Cady...
No tendrás que preocuparte, prometo que me desharé de ellos. A cualquier precio.
Voy a protegerte, no importa lo que tenga que hacer.
----
Acto IV- Decisiones Equivocadas (Cady) ~
La universidad es como mi tercer hogar, me lo he pasado aquí más que en mi propio departamento. De igual forma no tengo nada ahí, aunque me estoy engañando. En realidad no deseo regresar ahí porque él podría volver por su saco.
— ¿Te sientes mejor?—Me pregunta el señor Bingley quien me tiende un pañuelo mientras asiento.
Lloré como jamás lo había hecho en mi vida, aunque debería sentirme más ligera después de liberar tanto pero mi corazón pesa como si le hubieran fumado encima.
—No debería aliviarme esto pero me alegra verte llorar al fin, pequeña Cad.
Limpio mis lágrimas, había olvidado que estoy frente al padre de Sarah, la misma que ya me ha abandonado por al menos cinco meses. Tal vez debería también cortar relaciones con su familia, pero este fue el único lugar donde pude llegar antes de colapsar por completo. Me alegra haberlo hecho, aunque no fue por motivos bellos y ese hombre me ha destrozado por completo.
—Llorar no es algo malo, todos lo necesitamos al menos una vez así como un momento para nosotros mismos o viajar lejos para reencontrar nuestro verdadero camino.
Sorprendida veo a mi terapeuta, el padre de mi ex mejor amiga y a quien desearía en secreto que fuera mi padre.
—Ya se acerca tu cumpleaños, que te parece si te adelanto el obsequio que quería darte,
Me tiende un boleto a la playa, no es a las islas maldivas pero es la misma playa a la que fui algunas veces con mis padres y mi abuela. De los pocos lugares donde puedo atesorar algo bueno.
—Creo que mereces vacaciones después de todos estos años.
Un viaje a la playa no debe ser muy costoso sin embargo siento que aceptarlo es como tomar algo demasiado valioso que no merezco. Niego con la cabeza notando que aun sostengo en mis brazos el saco de ese hombre, el olor de su perfume aun estruja en mi corazón y quisiera volver a llorar.
Ver el mar es mi sueño, desde hace mucho tiempo veo en las revistas y guías turísticas, que no puedo comprar por lo que solo puedo echarles un vistazo discreto en la librería, artículos sobre vacaciones y fotografías de distintos mares imaginando que visito todos ellos. El mar no está demasiado lejos en realidad, los boletos tampoco son tan caros pero nunca me he podido dar el lujo de gastar lo poco que tengo en siquiera un vestido bonito.
Cuando él me obsequió ese vestido de flores sentí algo que creí muerto por mucho tiempo, también cuando me regaló ese traje nuevo, no lo hizo con la intención de darme un regalo sino por imagen. Pero para mí fue algo demasiado especial.
Él es como el mar, aunque sé en dónde está, me es imposible alcanzarlo pero es donde más desearía estar. Quizá es por eso que él me gusta, porque me recuerda el anhelo por una felicidad que jamás creí merecer.
Tal vez… si me voy lejos, si empiezo de nuevo, cuando por fin vea ese mar con el que me he ilusionado… Descubriré que tan solo era algo que atesoré por el anhelo y por fin le dejaré ir.
Pensando en ello alargo mi mano aceptando aquel “tesoro” con un hotel resort donde pueda ver el mar por seis días y siete noches hasta saciarme. Ahí enterraré lo que sea que quede de Cadence Beckham incluso este sentimiento que quisiera arrancarme para que no me duela más. Será un nuevo comienzo.
***
TIC, TOC, TIC, TOC...
El boleto en mi mano pesa a pesar de ser tan ligero mientras observo el reloj. Es mi todo o nada, decidí darle beneficio de la duda, antes me dijo que llamaría esta noche. Tengo su saco así que debe regresar por él pronto, espero abrazada a mis piernas sin dejar de mirar a la puerta, esperando con cada latido, persiguiendo los segundos hasta que le escuche tocar mi puerta o llame a mi teléfono.
Pasa una hora más, observo la pantalla negra que no ha cambiado, si tan solo me enviara un mensaje o me llamara, juro que le escucharé.
Abrazo su saco, una parte de mí no desea que me llame y la otra lo espera con ansias.
Vamos…
Llámame, cambia en la balanza lo que estoy a punto de decidir.
Ha pasado una hora más, comienza a asomarse el alba y una vez la hora pactada aparece como una alarma que he programado, suspiro y apago esta.
Fue mi apuesta y la perdí.
Quisiera decir que el que ha perdido es él pero le soy tan insignificante que no creo que lo sienta como una derrota.
Sonrío amargamente, libero de mis manos aquel pedazo gigante de tela cara lista para tomar un nuevo rumbo. Armo una caja, mis movimientos son mecánicos, secos, fríos, aun así escribo su nombre con él aun en mi mente ¿Cómo debería dirigirme a él desde ahora? Cada letra es una sentencia y una decisión firme de jamás volver a verle, es el final.
Justo cuando he terminado de doblar su saco que acomodo sobre los objetos que pienso devolerle, finalmente me ha enviado un mensaje.
Es demasiado tarde.
Mi decisión está tomada, alguien toca en mi puerta, es un repartidor. No deseo aceptar nada que venga de ese hombre ni de su cómplice. El joven me suplica aceptar, solo hace su trabajo, sé perfectamente que él es un tirano por lo que acepto de mala gana.
Sin abrir el contenido siento nauseas de solo ver la tapa. Rápidamente dejo eso sobre el mostrador y continúo empacando.
***
Es de noche, decidí que quiero algo diferente, lejos de todo lo que soy y del escenario cotidiano que sigo entre oficina, universidad, cementerio y todo aquello que me vuelve demasiado predecible. Camino sin ningún rumbo en particular, tomé un autobús cualquiera completamente al azar y dejé que me llevara hasta el primer lugar donde hubiera luces neón.
Llevo el vestido de flores, será la última vez que me lo pondré, es muy bonito aunque proviene de alguien a quien deseo olvidar. En realidad casi no tengo ropa, una vez devuelva todo solo me quedará un vestido que decidí preservar y el guardaropa que fui acumolando entre cada préstamo de ropa que me hizo Sarah.
Me pregunto si estará bien allá en las maldivas, si piensa aunque sea un poco en mí.
Mi mirada se pierde en el suelo hasta que unos automóviles casi me rozan los pies aun en el pavimento provocando que de algunos pasos en reversa. Es tal la velocidad que llevan esos dementes al volante que me han alborotado la coleta que me hice en el pelo y el sonido del motor me zumba en el oído.
Los vítores de un montón de personas vestidas como si vinieran de un bar de motociclistas así como sus aplausos logran llamar mi atención al mismo tiempo que corren empujándome para ver a los ruidosos automóviles que finalmente se han detenido.
Es la primera vez que veo una carrera de autos clandestina, madre mía ¡No sabía que eso existiera siquiera en un lugar como este!
Lo que más me sorprende es lo que sale por una de las puertas de ese ostentoso automóvil blanco.
Lleva una máscara negra, un traje de etiqueta completamente blanco, sus zapatos están bien lustrados y tiene cierto porte que me recuerda al señor Eardwulf.
No, el color de su cabello y su altura son diferentes. Quizá no lo conozca lo suficiente pero dudo mucho que él se involucre en algo como esto. Es entonces que nuestras miradas se cruzan, por un momento parece que su cuerpo se ha puesto rígido. En el preciso instante recuerdo una conversación que tuve con cierta persona que me dijo que tiene otra cara que nadie conoce.
¡¿EDWARD EARDWULF?!
Antes de poder abrir la boca, unos jóvenes corren y me empujan mientras exclaman con asombro que es “Bloody Duke” Le llaman así porque es elegante como un duque pero detrás de esa máscara cuando pone el pie sobre su automóvil parece un sanguinario al volante.
Al menos eso es lo que logro escuchar entre todos los rumores que afloran entre todas esas personas que conversan sobre el famoso piloto misterioso.
Aunque mi teléfono es de gama baja, la fotografía que he tomado con ella tiene la nitidez clara. Los dos nos vemos a los ojos mientras el viento de otoño ondea en mi cabello levantando suavemente los pliegues de mi vestido.
***
Abro lentamente mis ojos, Hershey es la primera en aparecer en mi campo de visión, ni siquiera puedo decir palabra alguna cuando se abalanza sobre mí y me abraza con más fuerza que una anaconda.
— ¡Cady Cad!
Es fuerte y casi me está estrangulando, pero no puedo evitar sonreír un poco y regresar su abrazo. Ella de inmediato llora y comienza a regañarme, al parecer de nuevo perdí el conocimiento por más de un día. Es algo que me sucede mucho más a menudo aunque no tengo idea de por qué.
— ¡Tres días! ¡Desgraciada! ¡¿Cómo puedes dormir tan tranquilamente tres malditos días mientras nos preocupamos por ti?! —Me hace sermón— ¡Dijiste que serías sincera conmigo! ¡Todas estas decisiones equivocadas no hacen más que arrastrarte al abismo!
—No son equivocadas, Hersh. Son las más difíciles pero son las correctas.
Sin poder aguantarse más comienza a sollozar hasta ser un mar de llanto. Puede que sea el embarazo que la ha vuelto mucho más sensible.
— ¡No es por el embarazo! ¡Es porque siempre haces algo que me preocupa! ¡Verte dormir así me devuelve a mis pesadillas, esos sueños como Sarah acabarán por romperme, Cady Cad!
Siempre que le pregunto ella me niega el contarme a detalle sus sueños, dice que si me los cuenta puede que se vuelvan realidad frente a ella un día.
—Perdóname, Hersh. No te preocuparé más, lo prometo.
— ¡Escribe y fírmalo con sangre!—Me exige sin soltarme de su abrazo.
—No puedo evitar quedarme dormida, pero puedo prometerte que estaré bien siempre.
Hersh se enjuga las lágrimas, tiene los mocos escurriendo por su nariz y eso no le importa en lo más mínimo. En mi sueño que parece otro recuerdo creí que Sarah me había abandonado pero puedo ver desde esta mujer lobo lo mucho que se preocupa por mí. Hay una parte de esa historia que continúa bajo un manto de incógnita.
Sarah Bingley, no entiendo por qué no me volvió a contactar ni qué habrá pasado para impedirlo, de lo único que estoy completamente segura es que debo averiguarlo cuando regrese a la vida.
— ¿No puedes evitar hacerte daño al dejarle el camino libre a esa mujer? No es necesario que te sacrifiques por ese idiota, es un adulto, debería cuidarse solo.
La mención de Ery aún me hace sentir una punzada en el corazón.
— ¿Lo ves? Si el dolor es insoportable no hagas que te hiera más, rompe ese plan---
Acaricio su cabeza de manera silenciosa y le sonrío muy sutilmente. Ella me mira extraña mientras me continúa insultando por lo que considera un montón de pésimas decisiones.
—Cady Cad, prométeme que no tomarás más decisiones precipitadas, por favor.
Nuevamente sonrío mientras niego con la cabeza.
—No puedo prometerte eso, Hersh—Llevo la mano a mi corazón—Porque no puedo evitar elegir lo que es mejor para él, quiero protegerlo porque lo a---
¡SLAM! Alguien abre abruptamente hasta que la puerta choca con la pared.
— ¡¿Ya despertó, Luna?!—Dice Lina quien se ve pálida y demasiado preocupada.
Ambas nos quedamos en silencio como si recibiéramos un espasmo. Hershey me toma por los hombros ignorando a Lina sin dejar de mirarme muy seria y fijamente.
— ¿Quieres protegerlo porque...?—Me pregunta esperando que continúe.
¿Qué iba a decir? Mi pulso se acelera mientras busco las posibles palabras con esa letra inicial que podría decir.
—Porque a... Ahora es mi novio.
Ambas suspiramos, creo que Hersh lo hace con mayor alivio que yo.
Lina no parece compartir ese mismo alivio pues nos pide que tomemos en serio lo que acaba de suceder.
—El Alfa acaba de encerrarlo, Alfa Etzel está en la mazmorra.
¡¿Qué clase de pésimas decisiónes acaba de tomar ese Alfa idiota?!
----
Acto IV- Decisiones equivocadas (Ery)~
La plumilla golpetea de manera precisa y suave, la tinta salpica dejando manchas negras como la sangre que quisiera derramar. En su lugar observo a la puerta atento, contando cada golpe como un segundero hasta que mi presa tome el anzuelo y cruce por esa puerta.
Treinta minutos exactamente.
Ni un segundo más ni un segundo menos, es tan perfectamente predecible. La puerta de mi oficina se abre abruptamente.
Parece estar sereno, completamente neutral. Pero el movimiento de su pecho al respirar y el sonido de su gruñido atrapado en su garganta dicen lo contrario. Por supuesto, acabo de tomar algo que si le importa aunque pretenda no tener debilidades.
—Felicidades, haz elegido el muy feliz yugo del matrimonio por conveniencia.
Tal como calculé, ese Alfa cuyo único parentezco que compartimos es por la sangre, no va a preguntar primero por su protegido.
—No elegí a Freya por conveniencia mía sino la de mí pareja.
—Por supuesto, después de todo una Luna infértil es---
—Si dices algo te mato, nadie debe saberlo, no me importa si eres un Alfa, un Avery o si te crees un dios.
—Quisiera verte intentarlo. Te sorprenderá que, aunque ya no sea el líder, sigo siendo superior.
Otro más que se siente hermético, impenetrable por una fuerte coraza.
Pero yo conozco sus puntos más vulnerables.
—Dijiste que el consejo se encargó de interferir con mi madre. Tú también sabes lo que son capaces de hacer. Quiero destituirlos, voy a deshacerme de cada uno de ellos.
— ¿Incluso te arrodillarías si lo pongo en el precio de mi silencio y apoyo en seguir tus planes?
— ¿Arrodillarme? ¿Quieres algo tan barato? ¡Incluso puedo lamer el suelo que pisas si así puedo deshacerme de todos ellos!
— ¿Tan bajo caerías por esa hembra débil? —Me pregunta mirándome directamente a los ojos —Entonces regresa al legítimo Alfa Etzel la manada y liderazgo que le robaste.
—Ella no es débil, pero no se encuentra en su mejor momento así que yo seré su fortaleza.
—Dado que te has negado a responder, veo que te niegas a abandonar las comodidades---
—No puedo renunciar en este momento. Pero me aseguraré de renunciar cuando todo esto termine.
—No te creo. Nada vale más que una manada ni el poder de ser el líder en especial para la mala semilla que solo tiene respeto de sus subordinados por temor de ser su líder.
—No necesito el amor, respeto ni el reconocimiento de nadie que no sea mi pareja.
Por tanto no me importa entregar todo cuanto poseo por ella.
—Un Alfa jamás debe decir algo como eso, escucha mi consejo. Nada vale el prestigio y poder de ser un líder Alfa, mucho menos si es algo tan inútil como el amor.
—Incluso tú sabes que mientes. Alfa Sieg, puedes ocultarte detrás de ese muro impenetrable, eres aún más vulnerable de lo que me crees a mí.
—No te equivoques, Terrence. Aunque seas su hijo no dudaré en eliminarte.
Mi risa seca resuena desde mis entrañas.
—Ahora entiendo por qué esa insistencia de repetir el nombre que eligió mi madre para mí.
Sieg no me responde, cierra el puño nuevamente manteniendo una expresión neutra como siempre.
— ¿Que tiene que ver esto con Gudrun?
—Dime, Sieg. Si murieras hoy ¿irías al mismo lugar que mi madre?
Shawn logra detectarlo en su respiración, acabo de tocar su punto vulnerable.
—Lo dudo mucho.
Saco de mi bolsillo la piedra roja mostrandole a mi madre el último día de su vida. Ante esa imagen el gran alfa traga, puedo escuchar sus latidos y oler su deseo.
—Ni siquiera podrías verla a la cara y admitirle lo que le has hecho a quien salió de sus propias entrañas.
Sieg observa a mi madre, escucha su voz, cada una de sus palabras mientras con una sonrisa me llama por mi nombre. El que ella eligió para mí, mi abuelo me agregó el Gian pensando en mi abuela y en darme algo de suerte como una manera de expiar sus culpas.
— ¿Ese es tu truco? Si crees que voy a ceder por eso---
Libero la roca abriendo mi puño, mi madre desaparece al instante dejando en ese supuesto Alfa todo poderoso una mano extendida como si con eso pudiera tocarla.
—Piénsalo bien, no como un líder, tampoco como un Alfa. Sino como un hombre, Sieg.
aunque intenta mantenerse sereno su lobo comienza a responder, algo dentro de él se agita.
—Tienes frente a ti al hijo de la única esposa que amas, si te niegas estarás desperdiciando los esfuerzos de mi madre que entregó cinco años de su vida por mi.
—¿Quién te lo dijo?—Me pregunta casi con otra voz, probablemente sea su lobo a punto de tomar control sobre su cuerpo.
—Ella misma me lo dijo, el mismo día que me escabullí como “rata” para ver a la madre que me estuvieron negando todos por cinco malditos años.
Sieg se ríe, logra detener a su lobo y evitar que este pierda el control.
—Usar a Gudrun para manipularme, has caído bajo.
—Puedo caer más bajo, Sieg, contra mis enemigos nunca voy a medirme cuando se trata de proteger lo que me importa.
Le ofrezco tomar asiento señalando a este mientras me acomodo sobre el mío.
Es hora de usar el cebo.
—Comenzando por tu protegido y muy querido hijo.
El patético Alfa me dirige una mirada fría. Es justo la razón por la que este pedazo de escoria vino a buscarme. Pero no me lo preguntará directamente, su asqueroso orgullo se lo impide.
—¿Crees que ignoro su secreto?—Golpeo con la plumilla el decreto que puede condenar o liberar a mi patético hermanastro—¿Sabe la manada que Etzel no es un lobo de verdad?
El lobo que se mostró la primera vez fue un lobo plateado, estoy seguro.
Sin embargo no era un lobo plateado sino uno albino, aquellos que sólo son híbridos tienen ese color por esa razón se le ha dado pigmento por medio de una bruja.
Tenía mis sospechas hasta que los sueños de Eardwulf me lo confirmaron, Edward tampoco es realmente de la familia, vive acomplejado por ello, fingiendo perfección y temple cuando en realidad es un maldito sanguinario.
—Ante los ataques todos en la manada exigen saber quién apuñala por la espalda a quienes se supone debe proteger, las averiguaciones ya han comenzado, todo apunta por un solo lado ¿crees que serán condescendientes o dejarán que él tome mi lugar después de---?
¡BAM!
El Alfa golpea los papeles en mi escritorio con el puño.
—Dame un mes.
—Cuatro días—Afirmo en seco.
Sieg tuerce la boca, no responde salvo por unos golpes en el pecho que anuncian a quien ha decidido servir.
No hay tiempo que perder, incluso si tengo que ensuciarme las manos entre escorias para protegerla me revolcaré en el maldito lodo si ese es el precio.
Debo ponerle fin de una vez por todas al consejo de sabios, mostrar que no son intocables.
Les haré saber que igual a cualquier mortal, sus acciones les arrastrarán al infierno. Yo mismo me encargaré de que prueben el averno si se atreven a perturbar a mi PAREJA.
¡No es un lobo de verdad! En sueños Cady recuerda el secreto de Edward y el verdadero papel que juega en su historia ¿No era él un protagonista secundario? Mientras tanto, Ery comenzó al mover el tablero de ajedrez por su cuenta atacando directamente al Rey Alfa usando lo que cree su debilidad en contra. Lo que ignora el joven Alfa es que su nuevo peón ya tiene un pacto de sangre con el verdadero enemigo y que este trabaja para él...







